viernes, 3 de agosto de 2012

Recuperando el tiempo perdido en materia de Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF o IFRS por sus siglas en inglés)



En los últimos meses se ha venido “apretando el acelerador” en los procesos de convergencia a NIIF en Colombia. Esta afirmación puede ser el resultado de nuestra capacidad reactiva a los cambios, que contrasta – sin duda- con el dinamismo con el que tuvieron que afrontarse los cambios que se veían venir desde el inicio del proceso de convergencia.

El Gobierno está haciendo todo en lo que en su alcance está por divulgar y hacer su mejor esfuerzo para que las empresas colombianas inicien su proceso de conversión de su lenguaje financiero local a uno que cumpla con los estándares internacionales. La discusión que se ha venido suscitando entonces, es si es el Gobierno quien debió hacer su proceso de divulgación con antelación o si las compañías, debieron ser proactivas desde el momento en el que se empezó a discutir el cambio del lenguaje financiero en Colombia. No creo que sea el momento de caer en discusiones infructuosas sobre lo que debió pasar sino de lo que hay que hacer para afrontar este cambio, que sin duda va más allá de los temas contables y que de manera holística afecta la economía colombiana.

Para recordar un poco, la ley 1314 de 2009, se firmó en julio de ese año. A mi juicio, la preparación para una convergencia contable y de aseguramiento de la información – que era más financiera y económica que esto último - debió iniciar, incluso, antes de la promulgación de la ley. El asunto realmente importante es qué deben hacer las empresas y el Gobierno en torno a la implementación de los lineamientos de la ley, sobre todo en tan corto tiempo.

Para poder comprender a fondo los cambios que conlleva la convergencia “contable y de aseguramiento de la información contable” es preciso indicar que se debe conocer los principales impactos en los negocios y, consecuentemente, en los reportes financieros derivados de las NIIF.

Antes de iniciar con los impactos, habría que hacer una digresión importante. Las NIIF son normas exigentes en el desglose de información financiera y no financiera, que por lo general termina en la presentación de los estados financieros de las compañías y que reflejan, como principio fundamental la realidad económica y no una realidad fiscal, como lo es para el caso latinoamericano.

Conceptos básicos y tan profundos como contabilidad abarca un sinnúmero de fundamentos sobre los cuales los administradores toman decisiones. Para hacerlo un poco más sencillo los contadores o preparadores de la información financiera, o quienes lidian con la contabilidad, deben tener el compromiso de comprender a fondo el porqué de ciertas conclusiones contables en cada transacción. Es importante detenerse un tanto en esta afirmación. Permítanme este parangón y cuestionamiento para explicarla mejor ¿Estaríamos dispuestos a ponernos a disposición de un grupo de los mejores profesionales en la salud en caso de empezar a sufrir una enfermedad? La respuesta, por supuesto es obvia. La siguiente pregunta es si la enfermedad es tan grave ¿Cómo llegaron a esa conclusión? ¿Qué tal que no sea tal? Todas estas respuestas tienen un juicio profesional, que seguramente se basó en un estudio de miles de pruebas, o si a caso no todas las pruebas sino el examen que formularon que haya sido el más preciso para permitir concluir al respecto. Quiere decir esto que no sólo basta con tener el mejor médico sino que éste soporte sus juicios profesionales con estudios técnicos y de alta precisión. Basado en la conclusión del origen de la enfermedad, el Médico a su vez prescribe al paciente un tratamiento y como su diagnóstico fue asertivo, el paciente finalmente contará la historia a sus descendientes.

Esta digresión, para indicar que en el mundo de los negocios y en la economía, las cosas no son nada distintas. Imagínense que ustedes fueran los dueños de las toma de decisiones en sus compañías o por lo menos hacen parte de un órgano directivo de las empresas y sus decisiones marcan el rumbo de los negocios ¿Serían capaces de tomar decisiones de negocios sin tener fundamentos para ello? – Infiero positivamente la respuesta-. Estoy convencido que las decisiones de negocio se toman con base en informes precisos sobre: el retorno de inversión, capital requerido, rentabilidad, margen, entre otros indicadores. La pregunta siguiente es ¿Cómo o de dónde provienen esos indicadores? Por supuesto de la contabilidad o de los estados financieros que son su producto final. ¿Qué ocurre entonces si esos indicadores arrojan diferentes resultados en NIIF versus a la contabilidad local? Lo que siempre ocurre en nuestra cultura latinoamericana es que, se vuelve en un tema de suerte, porque pueden ocurrir dos cosas: que pase algo en contra o que pase algo a favor o quizá una tercera, que no pase nada. Si pasa algo malo, por supuesto habrán culpables ¿Cierto? Estoy seguro que el problema es del origen, es decir quienes toman la decisión. Vuelvan al caso del médico y concluyan si el problema es del médico o del dictamen que se basó en múltiples exámenes o examen exacto para dictaminar, allí estará la base de la conclusión.

Claros en esto último, es bueno indicar que NIIF no sólo es un tema contable y financiero. - Por cierto es la génesis- pero va acompañado de muchos cambios de orden fiscal, tecnológicos, temas de industria, operaciones, finanzas, relaciones con inversionistas o interesados claves, compensaciones a ejecutivos, entre otros. Todo esto, para indicar que la alta dirección debe tener claro que la convergencia a NIIF es gran proyecto en el cual se debe dejar claro las reglas sobre la toma de decisiones, es decir un manual de reporte financiero que incluya las políticas contables y financieras con la cual se tomarán las decisiones de las compañías.

Para poder hacer un proyecto controlado, las compañías necesitarán la ayuda de expertos, no en IFRS, pues no hay tal, sino en expertos en temas específicos que le aplique a la industria y al negocio de su compañía. Esto sólo lo podrán proveer compañías especializadas y con, no sólo experiencia, sino credenciales y con profesionales con certificaciones internacionales. Este es otro de los puntos a discutir sobre qué fue primero el huevo o la gallina. Me refiero particularmente a la formación académica de los profesionales que lidian con información financiera (Abogados, Ingenieros, Economistas, Financistas, Administradores, Contadores Públicos, entre otros). Si hace más de cinco años las universidades, en su sentido académico y de universalidad característica, hubieran adaptado los Syllabus en estas carreras y le hubieran incluido temas relativos a las NIIF, los profesionales que estuvieran graduándose podrían estar en capacidad de lidiar o por lo menos maximizar el conocimiento en NIIF para beneficio de las compañías. Más allá de esto, pues no es tiempo de mirar el espejo, se hubiera podido ser un modelo de desarrollo económico. Quizá pueda ser apresurada esta afirmación que contrasta con el pensar que si nuestra economía claramente depende de bienes primarios (Recursos naturales), que podría pasar si empezamos a desarrollar servicios profesionales de clase mundial, por ejemplo la famosa tercerización (BPO, por sus siglas en inglés), de servicios contables. Sólo basta ver ejemplo de países que adoptaron este modelo. Que tal que, no sólo para satisfacer el mercado local – que bastante ausencia tenemos de este tipo de servicios- sino que empecemos a exportar estos servicios a países latinoamericanos que ya están aplicando o están, como en Colombia, Ad-portas de aplicar NIIF. Podría ser afirmaciones efímeras, pero más que eso es una idea que habría que empezar a consolidar, el problema de siempre es si es ahora o fue hace cinco años o más.

Es tiempo de innovar y no de criticar. Mucho se ha desdicho sobre el proceso de convergencia a NIIF en Colombia. Las críticas han llovido, pero más allá de esto, habría que cuestionarse si en lugar de seguir esperando el utópico aplazamiento de la fecha de entrada en vigencia de las NIIF en Colombia, habría que iniciar el proceso de entendimiento del impacto que traerá consigo las NIIF.

Para hablar un poco sobre el impacto económico, imagínense a los bancos. Me refiero no a cuáles serán los impactos en el patrimonio técnico y sus índices de solvencia y demás discusiones al respecto. El punto es más sencillo y macro. ¿Qué pasa si una analista de crédito de un banco X en Colombia otorga o califica la colocación de un préstamo, si su “análisis” lo hizo basado en estados financieros bajo principios colombianos y no bajo NIIF o si lo hizo con NIIF, estuvo preparado el analista para llegar a esa conclusión? Es mucho más amplio el panorama de respuesta ¿Cierto? Por un lado, el analista – en piloto automático- concluye que porque no llegó a los ratios exigido en el modelo del banco no se otorga el crédito. Qué pasa si esos indicadores están influenciados por la NIIF 1 (Aplicación por primera vez de NIIF). Estas normas, por ejemplo, presentan múltiples opciones a los adoptantes por primera vez y por supuesto no son comparables con otras compañías similares pues habría que revisar cuáles fueron las opciones por las que optó la compañía objeto de comparación. Quiere decir esto que más que análisis numéricos, los analistas tendrán que leer con detenimiento y con conocimiento en NIIF, para poder concluir en su análisis. Si le otorgan el crédito a la compañía y no tiene suficiencia financiera, genera problemas de riesgo crediticio y afectaría a la economía nacional, pues se vendría deteriorando la cartera. Y si no se otorga el crédito, la economía se afecta por la falta de liquidez, con todas las incidencias que ya conocemos en materia de política monetaria, menester del Banco Central.

Lo realmente importante es mirar hacia delante y desde ya iniciar un plan de convergencia a NIIF de forma controlado. Es momento de iniciar. Lo que debemos hacer en Colombia es coadyuvar al Gobierno en esta importante iniciativa. El proceso de convergencia a NIIF es más económico que contable y además necesario, máxime si somos una economía emergente miembro de CIVETS, con un mercado integrado Latinoamericano (MILA) , con un sinnúmero de tratados de libre comercio, con una calificación de riesgos de grado de inversión por primera vez en la historia por parte de las tres calificadores de riesgo internacional y con una inversión extranjero e inversión de grupos económicos fuera del territorio nacional que facilita las fusiones y adquisiciones.

martes, 27 de marzo de 2012

Ernst & Young, al mismo paso de las NIIF en nuestro país

Un cambio tan importante como la modificación en los estándares de contabilidad usados en nuestro país, no puede tomarse a la ligera, y mucho menos, se puede permitir que se creen pensamientos y se generen prácticas sesgadas a lo que debería ser, sin tener presente el verdadero sentido de la adopción.
La búsqueda de una economía cada vez más globalizada, y la amplia participación en los mercados internacionales, pueden ser tan solo dos de los objetivos primordiales para la intención de adoptar las NIIF en nuestro país. Adoptar las NIIF no es un tema de voluntad independiente, es más un requerimiento para asegurar el crecimiento y estabilidad de la empresa privada en un futuro más cercano que lejano. Las nomas internacionales nos ofrecen más que una estandarización en reportes; es una herramienta estratégica que de comprender su potencial y beneficios, será vital para el desempeño organizacional y funcionamiento de los mercados.
En Colombia, el camino no ha sido fácil, y muy seguramente lo que nos queda por recorrer tampoco lo será. El estudio intensivo de la norma, pasando por la aprobación de un Proyecto de Ley, su aprobación, y la conformación de un concejo técnico dirigido con el único objetivo de asegurar la aplicación acertada de NIIF, sólo han sido los primeros pasos que nuestro país ha tomado para iniciar este camino. Todavía nos queda el paso más difícil de todos, que es el cumplir con los requerimientos establecidos para la diversidad de empresas que tenemos en Colombia, y más que todo, lograr alcanzar la suficiencia en reporte financiero bajo NIIF.
La implementación de las NIIF más que ser un tema de complejidad, es un tema de preparación y tiempo. Por una parte, es fundamental contar con los conocimientos necesarios sobre la norma y requerimientos para cada caso, pero también es importante contar con las repercusiones que tendrá este proceso al interior de cada organización. Este proceso no será sólo un proceso contable, sino que también involucrará procesos tributarios, ajustes en sistemas de información, y más importante aún, generará un cambio organizacional general que enfrentará hasta dilemas de recurso humano. En Ernst & Young tenemos el propósito de convertirnos en su principal soporte estratégico, brindando apoyo a través de nuestros conocimientos y la experiencia que hemos adquirido en diferentes industrias y diferentes tipos de empresa, sin dejar de darle la especificidad necesaria a cada uno de los casos que se nos presenten. En NIIF, somos asesores de las más grandes empresas colombianas líderes en el mercado… pero queremos ir más allá y convertirnos en principal fuente de conocimiento de las normas internacionales, tanto para instituciones privadas, como públicas y gubernamentales.

viernes, 20 de enero de 2012

Un paso más cerca a las IFRS

Innumerables esfuerzos se han realizada para lograr el establecimiento de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF o IFRS por sus siglas en inglés) en Colombia. Ha sido un proceso que ha tardado más de cinco años, iniciando con el estudio de las normas contables nacionales e internacionales para la creación de un proyecto de ley que asegurara un primer paso para el camino indicado que debía recorrer nuestro país para la conversión a las IFRS. A mediados de 2009, finalmente la iniciativa de internacionalización de nuestro lenguaje financiero se hizo factible con la aprobación, luego de más de dos años de discusiones y socializaciones, de la Ley 1314. Junto con ella se hizo evidente un desafío sin comparación para el Gobierno, para las empresas, y para los entes regulatorios, ya que se había iniciado un proceso que no tenía reversa, y que traería muchos retos para una deseada economía global colombiana. Se han tenido muchos éxitos, se han tomado muchas decisiones acertadas, y también en el proceso se han encontrado muchas barreras las cuales, poco a poco, se han logrado superar y otras que todavía se mantienen, y sin embargo, se puede decir que el camino hacia las IFRS, que hoy estamos viviendo en Colombia nunca ha sido más exitoso.
El pasado mes, el Gobierno expidió el decreto 4946 del 30 de diciembre de 2011, en el cual daba un espaldarazo aceptando la aplicación voluntaria anticipada a las IFRS plenas para las grandes compañías en Colombia. Esta decisión, además de reflejar el apoyo que le está dando el Gobierno Nacional a la Ley, dejó claro que la aplicación de las IFRS es un proceso más que serio y cercano, para todos aquellos incrédulos que piensan que no es un proceso ni real ni cercano. Definitivamente, las IFRS son un tema de gran trascendencia y de tiempo presente y permanente.
Lo primero que hay que resaltar de este decreto es que el Gobierno está muy enfocado en alcanzar el resultado de aplicar las IFRS plenamente en Colombia. Con este decreto se hace claro también el apoyo general a la labor que ha venido realizando el Concejo Técnico de la Contaduría Pública y sus comités técnicos ad-honorem, pero hay que ir más allá. Esto significa que el Gobierno no puede quedarse sólo con esta acción en pro de las IFRS, sino demostrarle a todo el público que este cambio, a pesar de presentar un duro trabajo, traerá muchos beneficios para todas las empresas.
¿A qué se refiere el decreto cuando se habla de IFRS pleno? Siempre se había dicho que la norma colombiana iba a converger, lo que significa que en temas de normas contables las empresas colombianas tendrían principios contables colombianos que de una u otra forma serían emular las IFRS, pero no cumplirlas a cabalidad. Si permitimos no adoptar unas IFRS plenas tal cual las emite el IASB ( Junta de emisores de IFRS), estaríamos yendo en contra de nuestra idealización y seguridad de tener una economía globalizada. Nos jactamos de tener un país con una economía de grado de inversión, de acuerdo con las tres grandes calificadoras de riesgo y de tener diferentes tratados de libre comercio, que a la hora de la verdad, no podrá añadirse al mundo globalizado si mantenemos normativa colombiana independiente a la internacional.
La adopción voluntaria anticipada y sus beneficios
La fecha límite que tuvieron las empresas para acogerse a esta adopción anticipada fue el 13 de enero de 2012, y para quienes no lograron cumplir con este plazo, perdieron la oportunidad y beneficios que el Gobierno asegura a través de este decreto. Las compañías colombianas que adopten tempranamente el IFRS, podrán ir en búsqueda de deuda pública mucho más barata, no sólo en el mercado internacional latinoamericano, sino también en EE.UU., Canadá o Europa”. Los requerimientos que son exigidos a una compañía para hacer una emisión pública inicial, es que primero muestre suficiencia financiera, y si el interés está en el exterior, no se puede presentar unos estados financieros con normas colombianas, sino unos estados financieros internacionales, es decir, con la aplicación de IFRS. Uno de los grandes beneficios de este decreto, es que el Gobierno está facilitando a las compañías que se acogieron, a acortar el camino hacia la búsqueda de capital o deuda internacional, por supuesto a un menor costo. Es claro que tanto los reguladores internacionales como las entidades financieras internacionales están solicitando como soporte de la suficiencia financiera de las compañías, unos estados financieros de clase mundial. IFRS es la respuesta a este requerimiento..
Estas empresas que van a lograr aplicar anticipadamente las IFRS, generarán un efecto multiplicativo que provocará que las compañías puedan internacionalizarse poco a poco en los próximos años. Colombia tiene una economía que se mueve constantemente y que tiene un alto nivel de inversión extranjera, sin dejar de lado que las compañías nacionales también están invirtiendo en el exterior, lo que fomenta un mucho más la globalización de nuestras empresas. Al presentar la información financiera en IFRS, no solo facilita el acceso a las diferentes bolsas de valores del mundo, sino también reduce los costos de los recursos y facilita los créditos sindicados con entidades financieras, con tasa de interés mucho más baja. Hay muchas compañías que quieren buscar deuda pública internacional, si estas compañías tienen IFRS podrán hacerlo también en el mercado internacional de forma más expedita. Y cómo lo pueden hacer, siguiendo una serie de requerimientos entre los que se encuentran IFRS.
Se podría inferir entonces, que con la emisión de este decreto, el Gobierno colombiano busca ayudar a las compañías en ese proceso de internacionalización desde el punto de vista técnico. Esto no puede llegar en mejor momento, ya que tenemos la factibilidad de aplicación de IFRS en Colombia y además el apoyo decidido del Gobierno en esta iniciativa.
En síntesis podemos resaltar los siguientes puntos del decreto:
1. Por mucho que sea criticado el Gobierno, ha demostrado un apoyo a través de un decreto reglamentario de la aplicación de las IFRS con base en lo que dice también la Ley 1314.
2. Muchas grandes compañías se acogieron a este plazo y estarán adoptando IFRS pleno.
3. El Gobierno con esta iniciativa se preparará previamente, antes de que el cambio sea obligatorio para todas las compañías. Tendrá la oportunidad de adaptar su proceso de fiscalización y de regulación, de entender de qué se tratan las cifras, de entender cuáles serán los impactos, de conocer cuáles son las diferencias entre la parte fiscal y la parte contable (descrita en la Ley 1314), entre otros desafíos.
A pesar de que este decreto, resulta ser un punto a favor en materia de IFRS en Colombia, todavía hay muchas empresas que no están preparadas y que no lo ven como un cambio inminente. Esto se debe posiblemente a que no han recibido una notificación formal por parte de las Superintendencias ni por parte del Concejo Técnico, entes que no están en responsabilidad de hacerlo tampoco. Acciones como la creación de este Decreto deberían ser suficientes para iniciar el trabajo necesario en cada empresa, ya que no es un cambio sencillo. La aplicación de IFRS involucrará a toda la organización, y no se limitará sólo a cambios técnicos contables, sino que también se presentarán desafíos en materia de Sistemas de Información, en materia de Procesos, de Administración del Cambio.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Colombia, una economía globalizada y con potencial competitivo en la Costa Caribe

Con el reciente crecimiento económico del país, se hace necesario pensar en las regiones distintas a las, ya un poco más desarrolladas. El crecimiento económico que se avecina para el país, estará jalonado por varios factores en los que se pueden mencionar la calificación de grado de inversión por parte de las tres calificadoras de riesgo, CIVETS encabezado por Colombia y los tratados de libre comercio (EE.UU., EU, Canadá, entre otros).

Es evidente que la competitividad del país se va a jalonar por el desarrollo de la infraestructura; sin embargo, existe una infraestructura natural en el país, particularmente en la Costa Caribe colombiana. Hablamos pues, de su gente, la cultura, la globalidad del pensamiento en el Caribe y lo más importante los puertos. En la Costa Caribe existen más de cuatro puertos multipropósito. Cabe mencionar que los puertos sobre el mar Caribe ( santa Marta y Cartagena) tienen calado natural y el de Barranquilla que se adentra desde el mar Caribe al rio magdalena (principal río navegable del país por su afluente y la conexión entre el Caribe colombiano y el interior del país).
En ese orden de ideas, estamos hablando del desarrollo económico del país y de una de las zonas en las que necesariamente existen miles de oportunidades, no sólo por los TLC , sino por la migración de las empresas venezolanas que se han localizado en ciudades del la costa Caribe colombiana.


Colombia, a global economy and competitive potential in the Caribbean Coast
With the recent growth of the country, it is necessary to consider the different regions, a little more developed. Economic growth is coming to Colombia and will be marked by several factors that may be mentioned the investment grade rating by all three rating agencies, CIVETS and the free trade agreements ( FTA with U.S., EU, Canada, among others).
It is evident that the country's competitiveness will be marked by the development of infrastructure, but there is a natural infrastructure in the country, particularly in the Colombian Caribbean Coast. Its people, culture, the totality of thought in the Caribbean and most important: ports. On the Caribbean coast there are more than four multipurpose ports. It is worth mentioning that the ports on the Caribbean Sea (Santa Marta and Cartagena) have natural draft and the Barranquilla that juts from the Caribbean Sea to the Magdalena River (Main River navigable in the country and the connection between Colombia and the Caribbean the country).

In that vein, we are talking about economic development and one of the areas that necessarily exist thousands of opportunities, not only by the FTA, but by migration of Venezuelan companies that are located in cities of the Colombian Caribbean coast.

martes, 31 de mayo de 2011

Dos de las tres calificadoras de riesgo nos dieron calificación de grado de inversión

Tomado de La República

Bogotá. La agencia subió la calificación de la deuda externa de Colombia a "Baa3" con perspectiva estable, desde "Ba1" con lo que el país recibe el grado de inversión de una segunda calificadora internacional.De acuerdo con los analistas del mercado, la ratificación del grado de inversión por otra agencia llevará a que varios fondos de inversión extranjeros incluyan a Colombia en sus planes de inversión, debido a la seguridad que este factor le da a la economía nacional.Entre las razones de Moody´s para subir la nota se encuentra la capacidad de Colombia para enfrentar riesgos internos y externos, así como la mejora en la situación de seguridad en los últimos años.Se trata de la segunda agencia calificadora después de Standrad & Poor´s en volver a otorgar el grado de inversión a Colombia, que perdió ese codiciado status a finales de la década de 1990 en medio de una profunda crisis económica. La agencia estadounidense aumentó su calificación el pasado 16 de marzo y luego de este alza de Moody´s se espera que en tan solo un par de semanas máximo, Fitch Ratings haga lo mismo con su calificación.La calificación le permite además al país endeudarse en los mercados internacionales a tasas más bajas.

domingo, 15 de mayo de 2011

Entra México a Mila

La BVC quien lidera MILA (Mercado Integrado Latinoamericano) anunció la inminente entrada de México.

Como es sabido, Chile, Perú y Colombia, conforman MILA. Con la entrada de México, se incrementan las transacciones en el mercado de capitales latinoamericano.

La pregunta es si hablamos el mismo lenguaje financiero (IFRS). Por lo menos Perú y Chile sí. Colombia y México, están en proceso.

Será que los tomadores de decisiones saben que es IFRS, o peor aún los Gobernantes de estas naciones y sus ejecutivos o si saben de IFRS sabrán cuál será el impacto de converger a IFRS?

A estudiar IFRS señores

miércoles, 11 de mayo de 2011

Revisión al MGC

En el Plan Nacional de Desarrollo, se incluyó, en el artículo 204, una actualización al tema de la convergencia a IFRS. Adjunto les estoy enviando el link a la Gaceta del Congreso donde se hace la modificación al Plan Nacional de Desarrollo (artí 241 página 62) la cual hace referencia al artículo 204 del PND original.

Vale la pena anotar que este cambio no es oficial, pero según me comentaron, es más que probable que sea aprobado.

Este cambio consiste en que se suspenden los requerimientos de la Superservicios Públicos en concordancia con el Modelo General de Contabilidad que estaba en convergencia con IFRS. Así las cosas, nuestros clientes deberán ceñirse por las recomendaciones del Consejo Técnico de Contaduría Pública (CTCP) y no por lo que indique la Superservicios.

El tema en cuestión, está en línea con lo que hemos venido recomendado a nuestros clientes sujetos a la vigilancia y control por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. Nuestra recomendación siempre había sido cumplir plenamente con IFRS y en consecuentemente cumplir con el MGC.

http://servoaspr.imprenta.gov.co:7778/gacetap/gaceta.pdf?v_numero=210&v_anog=2011

Changing Colombia

Les comparto este buen artículo,
http://blogs.ft.com/beyond-brics/2011/05/06/changing-colombia-pt-1-from-tibet-to-civet/
Changing Colombia, part 1: from Tibet to CivetMay 6, 2011 4:29 pm by beyondbrics 0By Alejandro Gaviria of the University of the AndesColombia has long been an atypical country, at least in Latin American terms. During the second half of the 20th century, it never experienced an economic meltdown or a rash of populist policies, let alone hyperinflation or the coup d’etats that almost defined the rest of the region. Colombia rode the usual business cycles that any commodity-producing country endures. But, in general, it was an oasis of economic quietude in a cauldron of volatility. Colombia’s gradualism was the exception that proved the instability of the Latin American rule.True, the economy never grew fast. It advanced – but at a slow and steady pace. There were no big crises – and also no moments of rapid expansion. Between 1965 and 1995, there were ten years in which Argentina’s economy shrank. Over the same period the Colombian economy never suffered a single recession. During good times, it grew slightly more than 4 per cent; during bad times, slightly less. Over time, 4 per cent growth came to seem the country’s immutable economic rule.The counterpart to this stability was isolation. Alfonso Lopez Michelson, a former president, once called Colombia “the Tibet of South America”. How else could it be? Its main urban centres were high in the Andes – close to the stars but far from the sea. Businesses showed little interest in foreign markets. All exports other than coffee and oil were called, without irony, “minor”. Poor roads only made the natural barriers of Colombia’s varied geography more immense. Protectionism was the norm, the almost unquestioned policy consensus. Colombia seemed to wash its hands of the world. And vice-versa: the world did not much care about Colombia either.This parochial equilibrium collapsed in the 1990s. The drug-trafficking business caused an eruption of urban violence. In rural areas, it converted peasant insurgencies into powerful and well-armed rebel forces. It also corrupted the country’s institutions. Economic reforms – or at least Colombia’s version of them – produced a substantial rise in government spending, but this only made the economy vulnerable to external shocks.By the end of the 1990s, Colombia was suffering its worst economic crisis in almost a century. Unemployment reached 20 per cent. Guerillas had turned kidnapping into an industry. The middle classes fled the country. Some outsiders, and some Colombians too, believed the country was a “failed state”. South America’s Tibet had become the Sudan of the Andes.And so the new century found Colombia gripped by troubles. There were around 3,000 kidnappings every year. Investment plumbed new lows. Around 60 per cent of the population were deemed officially poor. The long years of stability and uninterrupted, if slow, growth were over. “Colombia has reached a fork in the road,” wrote the Italian economist Alberto Alesina in 2002. “One path leads to civil war, chaos, and economic collapse. The other to peace, reforms and economic progress.”It is only with hindsight that one can see how Colombia avoided the first path to ruin. In part, it was thanks to former president Álvaro Uribe’s successful security drive. In part, it was a consequence of the extraordinary economic expansion the world enjoyed between 2003 and 2008.Over that period, Colombian investment grew to 28 per cent of gross domestic product from 12 per cent. Foreign investment rose from risibly low levels to more than $10bn a year. The fiscal deficit almost halved to less than 4 per cent of GDP. The stock market soared. This March the country recouped its investment grade status with an upgrade from Standard & Poor’s.Last year, Michael Geoghegan, the president of HSBC, even included Colombia in a grouping of countries that he saw as the new stars of the world economy: the Civets – Colombia, Indonesia, Vietnam, Egypt, Turkey and South Africa. In less than a decade, Colombia had changed from being a South American Sudan to a land of promise.President Juan Manuel Santos has been among the country’s greatest enthusiasts. “Colombia’s moment has come!” he announced at his inauguration last year. “Prosperity for all,” promises his government’s official development plan. Yet it is still too early to celebrate.Most economic forecasts estimate the economy will grow little more than 4 per cent a year, the same as always, for the next few years. When it comes to social inequality, Colombia now tops Latin American charts. Violence has become a general public concern, again. The country remains among the world’s largest exporters of cocaine.Colombia is also yet to overcome its isolation. It still costs less to ship a container from Shanghai to Cartagena, than from Cartagena to Bogotá. Most Colombian businesses remain protectionist at heart. In Peru, a South Korean free trade treaty is seen as a necessity. In Colombia it is viewed as a threat. Exports remain only 15 per cent of GDP – the same as 20 years ago. Colombia may be a Civet – but it also remains a Tibet.Colombia has avoided the path to chaos. Santos is now clear about where he wants the country to go next, even if he is less sure about precisely how to get there. The country has set its aspirations for the next few decades: to overcome, once and for all, its long history of economic mediocrity, growing inequality and endemic violence. But the road to prosperity remains long, and hard. The challenges are huge.Alejandro Gaviria is Dean of the School of Economics at the University of the Andes and a former deputy director of Colombia’s National Planning Department. This is the first of a two-part series.