viernes, 17 de abril de 2015

La competitividad, el gran desafío

http://www.larepublica.co/la-competitividad-el-gran-desaf%C3%ADo_244496


Bogotá_

El crecimiento económico que ha afrontado Colombia durante la última década, da cuenta de que el país se comporta como uno de los países de economía emergente. Siendo así, uno de los grandes desafíos entonces es el de buscar alternativas con fuentes de crecimiento diferentes a las que se tienen con la actualidad con la dependencia de bienes primarios (especialmente hidrocarburos).

Cuerpo de la Noticia: 
Con el panorama actual en relación a los precios internacionales del petróleo, y la correlación existente entre este precio y la tendencia devaluacionista del peso frente al dólar estadounidense, es claro que se deben explorar otras alternativas de crecimiento que jalonen la economía al siguiente nivel.
El siguiente nivel se puede alcanzar en la medida en que se desarrolle la infraestructura del país, pues sin ello cada vez serán menos competitivos los productores nacionales tanto para la producción local como para propósitos de exportación. Con la necesidad de interconectar las regiones y de hacer al país más competitivo, es perentorio que se desarrolle, de manera sistemática, la infraestructura de transporte multimodal del país (terrestre, marítimo, fluvial, aéreo y férreo).
Por otro lado, no solo se debe pensar en la competitividad de cara a las exportaciones sino también en el consumo interno. No se puede olvidar que con la apertura de los mercados internacionales y la presencia de competidores internacionales es un hecho, máxime cuando se quiere penetrar en una economía que afronta el mayor crecimiento en Latinoamérica.
Para hacer frente al consumo interno que se ha venido incrementando en los últimos años, los productores también deben ser altamente competitivos. Es por esto que el país debe poner a punto la conectividad de las regiones. Para ello, no se puede olvidar que la distribución del PIB no está necesariamente centralizado en la capital y si fuese así, la capital está en el centro del país muy lejos, en materia de conectividad, de los puertos del pacífico y del caribe colombiano.
Con la necesidad de interconectar las regiones y de hacer al país más competitivo, es perentorio que se desarrolle de manera sistemática la infraestructura de transporte del país, no solo terrestre sino marítimo, fluvial y férreo, pues en materia de distribución interna, los elevados costos de los productos generan un desafío importante en materia de precio, que difícilmente podrán estar a la altura de los precios de los competidores internacionales.
Es por esto que en la medida que el estado acompañe a sus productores en materia de infraestructura, más competitivos se convierten en el mercado internacional. Al final del día, el más beneficiado de este tipo de inversiones en infraestructura es el Estado mismo, pues cuantas más utilidades generen los productores más dividendos reciben sus accionistas, donde uno de los más importantes es el Estado.

martes, 14 de abril de 2015

El desarrollo de la infraestructura de transporte multimodal, será la piedra angular del equilibrio económico





http://www.marcasymercados.com/mym/joom1515/index.php?option=com_content&view=article&id=3555:el-desarrollo-de-la-infraestructura-de-transporte-multimodal-sera-la-piedra-angular-del-equilibrio-economico&catid=92:columnista&Itemid=84


Muchas son las envidias que levanta Colombia por su posición geográfica, pues cualquier país del mundo le encantaría estar ubicado geográficamente en el lugar que Dios nos regaló.
El desarrollo de la infraestructura de transporte multimodal, será la piedra angular del equilibrio económico
Por Felipe Jánica Vanegas, Socio de Aseguramiento EY – Líder de FAAS/IFRS
Tal y como ocurre con otros sectores de la economía, en la medida que exista calidad en la prestación de servicios o del producto que se venda, mejor retorno para los productores habrá, pero no sólo para ellos sino para los consumidores. La asignatura pendiente del estado entonces es la infraestructura. Este asunto no depende de un Gobierno o de los partidos políticos sino que la infraestructura del estado en materia de leyes y regulaciones que brinden seguridad razonable sobre la sostenibilidad de los modelos económicos que se deriven del a infraestructura.

Es inexorable que la ausencia de infraestructura en el estado puede llevar al traste a la competitividad del modelo económico colombiano. Por supuesto, en una economía donde se ha pasado de un modelo “Cepalino” a un modelo “neoliberal”, la competitividad del país debe ser el caballo de batalla para el resurgimiento económico. En Colombia, se ha venido discutiendo, con mucho ahínco, la necesidad de tener vías de cuarta generación para el transporte de carga y de pasajeros. No obstante, han pasado décadas en la que la mayoría de los colombianos nos hemos quedando esperando las soluciones a problemas de conectividad entre regiones. Puede que la cortina de humo con la que muchos nacimos, como lo es el conflicto armado en Colombia, haya desviado la atención de lo que realmente es importante para el desarrollo económico.

El modelo descentralizado en Colombia, puede ser uno de los más exitosos en Latinoamérica; sin embargo, habría podido estar lejos de ser el mejor si la infraestructura la hubiese acompañado desde su génesis. Muchas son las envidias que levanta Colombia por su posición geográfica, pues cualquier país del mundo le encantaría estar ubicado geográficamente en el lugar que Dios nos regaló. Ser un punto equidistante en el mundo y tener acceso a dos océanos, hace de Colombia un país de alta competitividad, siendo ésta uno de los factores fundamentales del modelo de apertura de mercados en materia comercial. No obstante, eso es lo macro, pero en lo micro, no se puede pensar en competitividad si el modelo de distribución y transporte no acompaña a los productores. Cuando se quiere competir en el mercado internacional e incluso en el interno, no sólo hay que cumplir ciertos requisitos fundamentales. Parte de ellos son el cumplimiento de estándares internacionales de comercio, finanzas y contabilidad, entre otros. Es por esto, que el esfuerzo de los productores por alcanzar un nivel internacional es más que desafiante. Las inversiones en las soluciones “soft” como lo son la preparación y cumplimiento de todos estos estándares internacionales es realmente onerosa. Pero si hablamos de la parte “hard” es decir los costos de producción y de distribución y comercialización, hay mucha tela por cortar y que, difícilmente, un productor puede controlar.

Por otro lado, no sólo se debe pensar en la competitividad de caras a las exportaciones sino también en el consumo interno. No se puede olvidar que con la apertura de los mercados internacionales y la presencia de competidores internacionales es un hecho, máxime cuando se quiere penetrar en una economía que afronta el mayor crecimiento en Latinoamérica. Para hacer frente al consumo interno que se ha venido incrementando en los últimos años, los productores también deben cumplir con esos requerimientos “soft y hard”. Es por esto que el país debe poner a punto la conectividad de las regiones. Para ello, no se puede olvidar que la distribución del PIB no está necesariamente centralizado en la capital y si fuese así, la capital está en el centro del país muy lejos, en materia de conectividad de los puertos del pacífico y del caribe colombiano. Con respecto al crecimiento y la distribución económica en Colombia se puede abstraer del reporte económico por regiones en Colombia emitido por el Departamento Administrativo de Estadísticas (DANE de 2104), que Colombia concentra la distribución del PIB en cinco regiones, a saber: 1. Centro 29,3 por ciento, 2. Antioquia y Eje Cafetero 13 por ciento 3. Occidente 9,4 por ciento, 4. Costa Caribe 7,9 por ciento (Sólo Barranquilla y Cartagena) y 5. Oriente 7,6 por ciento (Santanderes). Sumando estas cinco regiones se llega a la 67.2 por ciento. El resto del PIB se distribuye, inequitativamente en el resto de regiones. Con esta información se puede inferir que hay mucho camino por recorrer en términos de equidad entre regiones. No obstante, también se puede inferir que no existe una centralización tan marcada como ocurre en los demás países de Suramérica.

Con estos datos y con la necesidad de interconectar las regiones y de hacer al país más competitivo, es perentorio que se desarrolle de manera sistemática la infraestructura de transporte del país, no sólo terrestre sino fluvial y férreo, pues en materia de distribución interna, los elevados costos de los productos generan un desafío importante en materia de precio, que difícilmente podrán estar a la altura de los precios de los competidores internacionales. El único beneficiado en el corto plazo es el consumidor, pero en el mediano y largo plazo el gran perjudicado son los productores y con ello el país y los consumidores mismos. La producción agrícola, verbigracia, depende de los pisos térmicos de la geografía colombiana. No se puede producir yuca de alta calidad en el altiplano Cundi-Boyacense colombiano. Tampoco se puede producir papa en la costa caribe colombiana. Pero más allá de esta escueta comparación, se debe entrar a analizar los costos relacionados con la distribución y comercialización de productos. Es por eso que por más que se produzca en terreno fértil y que los productos sean de talla mundial, un factor determinante para el productor es saber qué tan competitivo puede ser su producto, sobre todo cuando se trata de exportar. La infraestructura en este caso juega un papel fundamental, pues cuanto más cercano al puerto de embarque, más competitivo se convierte el producto.

Es por esto que en la medida que el estado acompañe a sus productores en materia de infraestructura, más competitivos se convierten en el mercado internacional. Al final del día, el más beneficiado de este tipo de inversiones en infraestructura es el estado mismo, pues cuantas más utilidades generen los productores más dividendos reciben sus accionistas, donde uno de los más importantes es el estado.
Foto EY
EY (antes conocido como Ernst&Young) es una empresa global es servicios de aseguramiento, impuestos, transacciones y asesoría.

"Globalización mitos y realidades para los colombianos

http://www.pulzo.com/opinion/323851-globalizacion-mitos-y-realidades-para-los-colombianos


En el país del sagrado corazón se ha venido hablado de globalización, pero ¿realmente sabemos de qué se trata?


El modelo económico colombiano se ha caracterizado por décadas por ser un modelo conservador en Latinoamérica. Muchas han sido las críticas, pero a la vez muchos los halagos. Lo cierto de todo esto es que a los colombianos nos ha tocado vivir muchas realidades socio-políticas que muchos países de Latinoamérica no. Es por esto, que nuestro amado país y los ciudadanos debemos reinventarnos para no vivir del pasado y para empezar a transformar el presente, pues es en esto en lo que realmente debemos enfocarnos.
¿Para qué sirve revisar el pasado si no nos encargamos de cambiarlo? Es allí donde verdaderamente debemos ser críticos. Quien sabe más de la situación actual si no los ciudadanos locales con sentido común. Claro está que si éste es el menos común de los sentidos, puede seguir pasando lo que en la actualidad – infiero–  pasa. Es que si los profesionales colombianos no nos reinventamos, alguien nos reinventa o nos relega. Para ser autocríticos entonces, es necesario que nos veamos desde afuera y sin sesgo. Infiero que es por eso que a nuestro país han aterrizado y se han quedado profesionales de otras latitudes, muchas de ellas de países desarrollados y que vienen para atender encargos específicos. Otros por necesidad, pues en sus países de origen ya no existen oportunidades para ellos.
En cualquiera de los dos casos, no existe mayor interés en ellos que el de generar beneficio para quien se representa y también el beneficio personal. Pero entonces qué pasa con los buenos profesionales colombianos o dónde están cuando realmente se necesitan. Esta es una situación que debemos analizar con detenimiento y para ello es necesario que  se revise sin sesgo cada situación.
En las empresas multinacionales se vive a diario situaciones como las descritas. Pero no sólo en empresas, sino en organizaciones sin ánimo de lucro (instituciones educativas, ONG, entre otras). El asunto es analizar en dónde o qué papel juegan los profesionales colombianos en esas empresas u organizaciones. Infiero que la respuesta es: Depende. En la medida que existan buenos o excelentes profesionales colombianos, mayor será el grado de responsabilidad que les asignan o incluso el grado de dirección que se merecen. Esta es la palabra clave, merecer, pues si en las empresas multinacionales a diferencia de lo que ocurre en el sector público, existe la meritocracia entonces las oportunidades son las mismas tanto para profesionales extranjeros como para los nacionales.
Si es así, entonces el problema es de preparación pero ¿qué pasa cuando los profesionales están bien preparados pero no son tenidos en cuenta? Será un problema de meritocracia  de cultura degradada de las empresas multinacionales o “platanizada”. En cualquiera de los casos lo único cierto es que en la medida que más y mejor se prepara el profesional, cualquiera que sea su nacionalidad, mejores oportunidades para él o para las empresas a las que presta sus servicios. Este es un punto crítico para los profesionales pues me preparo mejor para trabajar o para ser emprendedor o para ser una mezcla de las dos cosas.
El análisis in-sesgado de cada situación es el punto de partida de la decisión que tome el profesional. Entendiendo la globalización como el movimiento de capitales de economías desarrolladas a economías no desarrolladas o emergentes y el movimiento de profesionales de economías no desarrolladas a economías desarrolladas, en la medida en que los profesionales adquieran conocimiento global y lo traigan a su país de origen, no solo se hace patria sino que también se benefician por el desempeño de las empresas que lideran o en el caso de los emprendedores mayor posibilidad tienen de triunfar en el mercado local.
El mercado interno en Colombia se ha venido incrementando y es por eso que cada vez más multinacionales y multilatinas, tal es el caso de empresas de consumo chilenas, que se acercan cada día más al mercado colombiano. El punto de análisis acá es qué tantos profesionales colombianos y globales tenemos en la actualidad en Colombia que puedan dirigir y hacer crecer estas empresas o en el caso de los emprendedores qué tanto pueden ser exitosos al compartir su experiencia global en un mundo local, es decir cómo se hace para localizar una experiencia global.
Lo cierto del caso es que cada vez más hay más colombianos globalizados de vuelta en Colombia y muchos de ellos están ocupando las posiciones de liderazgo que antes estaban reservadas para expatriados. Lo bueno de esto es que se incentiva la cultura de globalización, pero a la vez se insta a las nuevas generaciones a que regresen y no solo hagan patria sino que también pueden buscar opciones rentables de negocio en el país del sagrado corazón.
Respecto de los expatriados, no hay más que agradecerles por el aporte que nos hayan dado, pero lo cierto del caso es que cada vez hay más competencia para ellos y lo mejor del caso es que las empresas multinacionales y los consumidores locales así lo están viendo. En conclusión, en Colombia si hay cama para tanta gente, pero en la medida que cada uno de ellos mejor preparado y conozca el mercado local el beneficio será evidente, tanto para la empresa o el negocio que se emprenda como para los consumidores y felices todos.

martes, 31 de marzo de 2015

Vaivenes de la economía, buena excusa para la innovación

http://www.portafolio.co/economia/vaivenes-la-economia-buena-excusa-la-innovación


El reto para los exportadores es volverse competitivos en los mercados internacionales. Allí es donde hay que tener cuidado. En la medida que se vuelvan más innovadores en temas de distribución y transporte, más competitivos de largo plazo serán los exportadores.



Muchos se quejan del estado actual de la economía nacional. Otros van más allá y se atreven a predecir los precios internacionales de los commodities y hasta del dólar. Los más osados y como es costumbre, se empeñan en criticar las políticas en materia económica.
Lo cierto de todo esto es que cuanto más se critica y se hace tertulia ligera, más tiempo se pierde en tomar decisiones innovadoras para hacerle frente a los desafíos de los vaivenes de la economía colombiana.
Desde finales de 2014 y principios del año en curso, nos ha azotado sin darnos cuenta, eventos económicos que para muchos podrían ser previsibles.
La disminución significativa de los precios internacionales del petróleo ha conllevado a las empresas del sector y aquellas que dependen de ellas, a revisar sus planes y presupuesto del presente año.
Más allá de ello, el cambio de la divisa estadounidense frente al peso colombiano, ha sufrido una devaluación cercana al 40 por ciento desde principios del cuarto trimestre de 2014 a la fecha.
IMPOSIBLE PREDECIR
¿Qué tanta correlación existe entre la caída de los precios internacionales del petróleo y la devaluación?
Mucho se ha especulado, pero lo cierto es que cuanto más se depende de bienes primarios de la economía y particularmente a los commodities de energía no renovable, mayor será la afectación en la devaluación, o como sucedía hasta hace un año, la revaluación del peso frente a la moneda de los Estados Unidos.
Fácilmente se puede armar una serie de tiempos en la que se mida, a través de una regresión lineal (múltiple o simple) qué tanta correlación existe entre estos dos indicadores que tanta controversia generan en la economía colombiana.
Lo cierto del caso es que no existe la fórmula matemática para predecir qué va a pasar en materia de estos indicadores. Cuanto más se analicen los estudios económicos provistos por fuentes académicas y profesionales, aunado con análisis propios de cada empresa, mejores decisiones se podrán tomar.
Esto quiere decir en palabras sencillas que nadie le va a pegar a las predicciones de manera exacta, pero por el contrario no se puede ser tan laxo en las decisiones sobre todo por no querer analizar estos asuntos, que ya para muchos se convierten en mitos urbanos.
¿Qué tan bueno o malo sea para la economía estos vaivenes? La respuesta correcta es: Depende. Pues claro, en el caso de la tendencia devaluacionista, los que ganan son los exportadores.
Al tener mayores ventas, mejores ingresos y consecuentemente podrán mantener su estructura de costos y en el mejor de los casos ahorrar para cuando se voltee la situación, como pasó hace unos años.
El reto para los exportadores es volverse competitivos en los mercados internacionales. Allí es donde hay que tener cuidado. En la medida que se vuelvan más innovadores en temas de distribución y transporte, más competitivos de largo plazo serán los exportadores.
Es que el error común es sacar pecho de la bonanza devaluacionista, pues desvía la atención en lo realmente importante que es revisar los planes estratégicos de manera que den respuesta en épocas de vacas flacas.
MENOS IMPORTACIONES
En materia de los importadores, la crisis es notoria.
En la medida que no puedan subir sus precios a nivel local, menores ingresos se perciben. Es aquí donde los importadores se deben volver creativos en su diversificación de productos y no centrarse en un solo nicho sino diversificarlos.
Es por esto, que cuanto más preparados y mejores planes estratégicos se tengan, mejor se puede afrontar una crisis tan coyuntural como ésta.
En cuanto a la macroeconomía, se puede inferir entonces que el “depende” de la primera pregunta, tendrá estricta relación con la balanza comercial.
En la medida que se tenga una balanza comercial positiva, la economía se refresca. No obstante, la balanza comercial de 2014 es deficitaria en 6.293 millones de dólares.
Por otro lado la tendencia del precio internacional del petróleo se mantiene a la baja.
Según Fortune, existen siete signos que indican que el precio del petróleo no se recuperará en el futuro próximo.
Pero bueno, en lugar de quejarnos por los desafíos, hay es que asumirlos y tener una cultura innovadora.
En este tipo de coyunturas es donde queda demostrado quiénes y de qué están hechos los líderes de empresas.
Felipe Jánica
Socio de aseguramiento, líder de FAAS/IFRS

miércoles, 25 de marzo de 2015

Los vaivenes de la economía mundial generan un caldo de cultivo para la innovación


Felipe Janica Vanegas

Muchos se quejan del estado actual de la economía nacional. Otros van más allá y se atreven a predecir los precios internacionales de los “commodities” y hasta del dólar. Los más osados y como es costumbre, se empeñan en criticar las políticas en materia económica. Lo cierto de todo esto es que cuanto más se critica y se hace tertulia ligera, más tiempo se pierde en tomar decisiones innovadoras para hacerle frente a los desafíos de los vaivenes de la economía colombiana.

Desde finales de 2014 y principios del año en curso, nos ha azotado sin darnos cuenta, eventos económicos que para muchos podrían ser previsibles. La disminución significativa de los precios internacionales del petróleo ha conllevado a las empresas del sector y aquellas que dependen de ellas, a revisar sus planes y presupuesto del presente año. Más allá de ello, el cambio de la divisa estadounidense frente al peso colombiano, ha sufrido una devaluación cercana al 40% desde principios del cuarto trimestre de 2014 a la fecha.

¿Qué tanta correlación existe entre la caída de los precios internacionales del petróleo y la devaluación? Mucho se ha especulado, pero lo cierto es que cuanto más se depende de bienes primarios de la economía y particularmente a los commodities de energía no renovable, mayor será la afectación en la devaluación, o como sucedía hasta hace un año la revaluación del peso frente al dólar estadounidense. Fácilmente se puede armar una serie de tiempos en la que se mida, a través de una regresión lineal (múltiple o simple) qué tanta correlación existe entre estos dos indicadores que tanta controversia generan en la economía colombiana.

Lo cierto del caso es que no existe la fórmula matemática para predecir qué va a pasar en materia de estos indicadores. Lo cierto es que cuanto más se analicen los estudios económicos provistos por fuentes académicas y profesionales, aunado con análisis propios de cada empresa, mejores decisiones se podrán tomar. Esto quiere decir en palabras sencillas que nadie le va a pegar a las predicciones de manera exacta, pero por el contrario no se puede ser tan laxo en las decisiones sobre todo por no querer analizar estos asuntos, que ya para muchos se convierten en mitos urbanos.

¿Qué tan bueno o malo sea para la economía estos vaivenes? La respuesta correcta es: Depende. Pues claro, en el caso de la tendencia devaluacionista, los que ganan son los exportadores. Al tener mayores ventas, mejores ingresos y consecuentemente podrán mantener su estructura de costos y en el mejor de los casos ahorrar para cuando se voltee la situación, como pasó hace unos años. El reto para los exportadores es volverse competitivos en los mercados internacionales. Allí es donde hay que tener cuidado. En la medida que se vuelvan más innovadores en temas de distribución y transporte, más competitivos de largo plazo serán los exportadores. Es que el error común es sacar pecho de la bonanza devaluacionista, pues desvía la atención en lo realmente importante que es revisar los planes estratégicos de manera que den respuesta en épocas de vacas flacas.

En materia de los importadores, la crisis es notoria. En la medida que no puedan subir sus precios a nivel local, menores ingresos se perciben. Es aquí donde los importadores se deben volver creativos en su diversificación de productos y no centrarse en un solo nicho sino diversificarlos. Es por esto, que cuanto más preparados y mejores planes estratégicos se tengan, mejor se puede afrontar una crisis tan coyuntural como ésta.

En cuanto a la macroeconomía, se puede inferir entonces que el “depende” de la primera pregunta, tendrá estricta relación con la balanza comercial. En la medida que se tenga una balanza comercial positiva, la economía se refresca. No obstante, la balanza comercial de 2014 es deficitaria en US6,3 billones (US$6,293 millones).  Por otro lado la tendencia del precio internacional del petróleo es bajista. Según Fortune, existen siete signos que indican que el precio del petróleo no se recuperará en el futuro próximo.

Pero bueno, en lugar de quejarnos por los desafíos, hay es que asumirlos y tener una cultura innovadora. En este tipo de coyunturas es donde queda demostrado quiénes y de qué están hechos los líderes de empresas.

 

 

Cuando las críticas son el espejo de las inseguridades o de la incapacidad


Felipe Janica Vanegas

En el mundo de los negocios todo es un riesgo. Nadie tiene una “bola de cristal” en la que se pueda predecir el futuro. Todos los emprendedores tienen ilusiones y jamás piensan en lo que estará mal y que mucho menos su idea no será exitosa. El asunto con todo esto es que en el mundo de los negocios existen muchas buenas ideas, también muchas de ellas son tan innovadoras que cuando las confiesas todo el mundo te critica.

Con la turbulencia económica colombiana, muchos se asustan y comienzan a transmitir inseguridades que se van generalizando. Los líderes empresariales son aquellos que demuestran mayor inteligencia emocional que otra cosa. Muchos son los miedos infundidos por la prensa económica y la prensa del boca a boca. Es cierto, existe mucha incertidumbre con el vaivén del dólar y del precio del petróleo, pero lo que menos se debe hacer en este momento es criticar. Lo cierto de todo es que la realidad económica demuestra de qué están hechos los líderes empresariales.

La naturaleza humana es inexorable. Cuanto más hay de qué hablar, más críticos se vuelven los seres humanos, sobre todo los líderes empresariales. Lo peor es que nadie es capaz de decirles a estos líderes  lo contrario, pues el que piense distinto, inmediatamente se convierte en su objetivo militar. Es obvio que cuando se piensa distinto y se tiene el valor de decirlo, inmediatamente se le suma a tu lista de enemigos, uno más. Es por eso que muchos subordinados en las empresas ni si quiera piensan y se limitan a hacer lo que realmente su jefe quiere que haga.

El tema controversial acá entonces es ¿Quién es más perverso, el jefe o los subordinados? Esta es una pregunta inconveniente. Se puede inferir que dependiendo de en qué lado se esté, la respuesta será obvia. El problema es qué tanto se está preparado para decirle lo que se siente o piensa a su jefe. Por más consciente y preparado que se esté para decir lo que se piense y que esté en desacuerdo con las ideas del líder, el problema es qué tan conveniente  u oportuno se es en realidad. En la mayoría de los casos no se dice lo que se piensa por temor. Es este tipo de comportamientos los que hacen que una empresa limite su crecimiento. En la medida que nadie se atreva a desafiar las decisiones con argumentos, las empresas pueden perdurar por años con una cultura de miedo. El tema en cuestión es qué tan perdurable en el tiempo es esta modalidad de liderazgo.

Por otro lado, si se logra persuadir al jefe acerca de una postura diferente o diametralmente opuesta a su propia decisión, qué tan preparado está el jefe en recibirla o cómo reaccionará. Dependiendo de la respuesta es en donde realmente se demuestra de qué están hechos los verdaderos líderes y qué tan hábiles son para recapacitar o para terminar de convencer a los osados subordinados que tuvieron el valor y coraje de decir lo que realmente pensaban. Este es un asunto de mucha importancia, pues cuanto mejor se tomen los argumentos de quienes piensan diferente, mejores decisiones se pueden tomar. Claramente cuando se construye en equipo, mejores resultados obtienen las empresas.

El asunto importante para los líderes empresariales es aceptar que existen posiciones diferentes y que éstas redundarán en la construcción de mejores decisiones para la empresa y no para el líder. Existen muchos líderes que toman las críticas como ataques sobre su gestión. Seguramente no se están dando cuenta que deben renovarse o escuchar más en lugar de “mandar”. Este podría ser un signo en el que se puede influir qué tanto estamos atravesando por la penosa enfermedad del liderazgo anticuado.

Otro estilo de liderazgo anticuado es aquel que se focaliza en criticar todas las decisiones de los líderes pares de las empresas. Cuando se está en la zona cómoda, normalmente no existen desafíos y se cae en el error de pensar que como siempre se ha hecho de “x o y” forma y como los resultados han sido bueno, entonces porqué se quiere cambiar. Es por esto que este tipo de líderes hacen un frente común para criticar las decisiones o las personas que piensan distinto. Este tipo de líderes hace grupo con personas que normalmente piensan o siguen sus pensamientos o que incluso cierran filas con adeptos que normalmente los adulan. Cuando esto ocurre los líderes anticuados creen que todo está bien y lo que están haciendo es llevar a las empresas a fracasos y de paso llevan al traste con la cultura de las empresas.

Si este tipo de comportamientos existe, ¿dónde radica la solución? Esto depende de la cultura de las empresas, es ahí donde los valores que se definan para la empresa se empezarán a marcar la gran diferencia. No solamente la definición de valores sino que éstos se hagan cumplir y se vivan como eje central de las empresas. Es importante entonces que exista veeduría sobre este cumplimiento. Quien debería velar por este cumplimiento, debería ser un profesional que reporte directamente a la junta directiva, pues de esta manera se evitará el sesgo. ¿Es usted un líder anticuado? Si  tiene el valor de identificarse, con el sólo hecho de asumirlo ya está empezando a salir de esta penosa zona en la que las críticas son el espejo de las inseguridades o de la incapacidad.

El desarrollo de la infraestructura de transporte multimodal será la piedra angular del equilibrio económico


El desarrollo de la infraestructura de transporte multimodal será la piedra angular del equilibrio económico

Felipe Jánica Vanegas

Tal y como ocurre con otros sectores de la economía, en la medida que exista calidad en la prestación de servicios o del producto que se venda, mejor retorno para los productores habrá, pero no sólo para ellos sino para los consumidores. La asignatura pendiente del estado entonces es la infraestructura. Este asunto no depende de un Gobierno o de los partidos políticos sino que la infraestructura del estado en materia de leyes y regulaciones que brinden seguridad razonable sobre la sostenibilidad de los modelos económicos que se deriven del a infraestructura.

               Es inexorable que la ausencia de infraestructura en el estado puede llevar al traste a la competitividad del modelo económico colombiano. Por supuesto, en una economía donde se ha pasado de un modelo “Cepalino” a un modelo “neoliberal”, la competitividad del país debe ser el caballo de batalla para el resurgimiento económico. En Colombia, se ha venido discutiendo, con mucho ahínco, la necesidad de tener vías de cuarta generación para el transporte de carga  y de pasajeros. No obstante, han pasado décadas en la que la mayoría de los colombianos nos hemos quedando esperando las soluciones a problemas de conectividad entre regiones. Puede que la cortina de humo con la que muchos nacimos, como lo es el conflicto armado en Colombia, haya desviado la atención de lo que realmente es importante para el desarrollo económico.

               El modelo descentralizado en Colombia, puede ser uno de los más exitosos en Latinoamérica; sin embargo, habría podido estar lejos de ser el mejor si la infraestructura la hubiese acompañado desde su génesis. Muchas son las envidias que levanta Colombia por su posición geográfica, pues cualquier país del mundo le encantaría estar ubicado geográficamente en el lugar que Dios nos regaló. Ser un punto equidistante en el mundo y tener acceso a dos océanos, hacen de Colombia un país de alta competitividad, siendo ésta uno de los factores fundamentales del modelo de apertura de mercados en materia comercial. No obstante, eso es lo macro, pero en lo micro, no se puede pensar en competitividad si el modelo de  distribución y transporte no acompaña a los productores. Cuando se quiere competir en el mercado internacional e incluso en el interno, no sólo hay que cumplir ciertos requisitos fundamentales. Parte de ellos son el cumplimiento de estándares internacionales de comercio, finanzas y contabilidad, entre otros. Es por esto, que el esfuerzo de los productores por alcanzar un nivel internacional es más que desafiante. Las inversiones en las soluciones “soft” como lo son la preparación y cumplimiento de todos estos estándares internacionales es realmente onerosa. Pero si hablamos de la parte “hard” es decir los costos de producción y de distribución y comercialización, hay mucha tela por cortar y que, difícilmente, un productor puede controlar.

               Por otro lado, no sólo se debe pensar en la competitividad de caras a las exportaciones sino también en el consumo interno. No se puede olvidar que con la apertura de los mercados internacionales y la presencia de competidores internacionales es un hecho, máxime cuando se quiere penetrar en una economía que afronta el mayor crecimiento en Latinoamérica. Para hacer frente al consumo interno que se ha venido incrementando en los últimos años, los productores también deben cumplir con esos requerimientos “soft y hard”. Es por esto que el país debe poner a punto la conectividad de las regiones. Para ello, no se puede olvidar que la distribución del PIB no está necesariamente centralizado en la capital y si fuese así, la capital está en el centro del país muy lejos, en materia de conectividad de los puertos del pacífico y del caribe colombiano.  Con respecto al crecimiento y la distribución económica en Colombia se puede abstraer del reporte económico por regiones en Colombia emitido por el Departamento Administrativo de Estadísticas (DANE de 2104), que Colombia concentra la distribución del PIB en cinco regiones, a saber: 1. Centro 29,3%, 2. Antioquia y Eje Cafetero 13% 3. Occidente 9,4%, 4. Costa Caribe 7,9% (Sólo Barranquilla y Cartagena) y 5. Oriente 7,6% (Santanderes). Sumando estas cinco regiones se llega a la 67.2%. El resto del PIB se distribuye, inequitativamente en el resto de regiones. Con esta información se puede inferir que hay mucho camino por recorrer en términos de equidad entre regiones. No obstante, también se puede inferir que no existe una centralización tan marcada como ocurre en los demás países de Suramérica.

            Con estos datos y con la necesidad de interconectar las regiones y de hacer al país más competitivo, es perentorio que se desarrolle de manera sistemática la infraestructura de transporte del país, no sólo terrestre sino fluvial y férreo, pues en materia de distribución interna, los elevados costos de los productos generan un desafío importante en materia de precio, que difícilmente podrán estar a la altura de los precios de los competidores internacionales. El único beneficiado en el corto plazo es el consumidor, pero en el mediano y largo plazo el gran perjudicado son los productores y con ello el país y los consumidores mismos. La producción agrícola, verbigracia, depende de los pisos térmicos de la geografía colombiana. No se puede producir yuca de alta calidad en el altiplano Cundi-Boyacense colombiano. Tampoco se puede producir papa en la costa caribe colombiana. Pero más allá de esta escueta comparación, se debe entrar a analizar los costos relacionados con la distribución y comercialización de productos. Es por eso que por más que se produzca en terreno fértil y que los productos sean de talla mundial, un factor determinante para el productor es saber qué tan competitivo puede ser su producto, sobre todo cuando se trata de exportar. La infraestructura en este caso juega un papel fundamental, pues cuanto más cercano al puerto de embarque, más competitivo se convierte el producto.

               Es por esto que en la medida que el estado acompañe a sus productores en materia de infraestructura, más competitivos se convierten en el mercado internacional. Al final del día, el más beneficiado de este tipo de inversiones en infraestructura es el estado mismo, pues cuantas más utilidades generen los productores más dividendos reciben sus accionistas, donde uno de los más importantes es el estado.

 

miércoles, 18 de marzo de 2015

En la diversidad de regiones está el placer.


 



¿Qué se debe evaluar al abrir oficinas, fábricas o centros de distribuciones en las diversas regiones del país?


Felipe Jánica Vanegas

 

            La selección de la estrategia para las empresas por parte de sus directivos, cualquiera que sea el tamaño de la empresa que representa, es más que un reto. Sobre todo cuando se trata de buscar una expansión y nuevas expectativas de crecimiento diferencia. En algunos casos, se debe pensar resilientemente para estas decisiones. Debe ser entonces para los directivos un asunto de  es de vital importancia, no sólo para su crecimiento orgánico, sino para su rentabilidad y crecimiento diferencial. Las empresas, por ende, deben ser estratégicas para el desarrollo de su modelo de negocio. Lo es en demasía cuando se trata de identificar cuáles son las fortalezas, oportunidades, debilidades y desafíos en términos de rentabilidad y generación de anclaje de marca (Branding). Si se tratase de segmentar por regiones de Colombia, debería tenerse en cuenta no sólo las variables endógenas sino las exógenas y la relación entre ellas. En ese análisis se deben tener en cuenta la participación de los clientes y su posicionamiento en las diferentes regiones de la geografía colombiana.

Durante años, se ha venido hablando en el país de la descentralización y la participación activa de las regiones en la economía nacional. Es por esto que en el análisis estratégico de las empresas colombianas, no se puede desconocer la comparaciones con modelos exitosos, sobre todo en lo que respecta a la penetración en el mercado por regiones o establecimiento de oficnas, sucursales, fabricas o centros de distribución entre otros. Lo anterior aplica para compañías meramente colombianas. En el caso de compañías multinacionales con sede en Colombia, los administradores locales deben ajustar una estrategia global en un entorno local. Esto conlleva muchos desafíos pero a la vez oportunidades. En el caso colombiano, las multinacionales, han empezado a desarrollar su estrategia global, pero tomando como precedente la realidad de la situación económica colombiana. Muchas controversias han generado las decisiones que los administradores locales de las sucursales han tomado, pues parte de estas decisiones se ajustan a la necesidad local, que en la mayoría de los casos no se parecen en nada a los casos de economías de países desarrollados. En éstos, los administradores de las grandes multinacionales en su país de origen, han desarrollados modelos locales que, en la gran mayoría, se gestionan por regiones. Por lo general, tratan de agrupar regiones y consolidan sus resultados financieros. Éstos, en la gran mayoría, vienen dados por la distribución de los sectores en los cuales se desarrolla la economía de las regiones.

            Para las empresas multinacionales con sede en Colombia, no sería tan fácil apartarse – tajantemente –   de un modelo de regionalización global como el que proponen las empresas a nivel global. No obstante, el agrupar las regiones señala desafíos importantes en materia de determinación de industrias y sectores de la economía que más crecen, para de esta manera poder establecer un plan estratégico de penetración de mercado y que al a vez contribuya de manera efectiva al crecimiento de las empresas en el país. Para el desarrollo del interrogante ¿En qué región del país deberían focalizarse las empresas, cualquiera que sea su industria y sector, en Colombia o si por el contrario debería optarse por atender clientes estratégicos remotamente? Debemos analizar en primera medida cuál es el estado del arte de la economía colombiana. Seguido de ello, debería analizarse detenidamente, los sectores e industrias desarrolladas en cada una de las regiones de Colombia que brindarían una seguridad razonable sobre el logro de: a) n retorno de inversión y b) de una rentabilidad mínima, semejante a los umbrales mínimos establecidos corporativamente.

 

De acuerdo con los boletines económicos del Banco central colombiano, Banco de la República (tercer trimestre de 2014), La economía colombiana, ha venido cambiando significativamente. El Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido el 70% desde 2000. El crecimiento del PIB en 2014 cerró en 4.5%, siendo el más alto de Latinoamérica. El sector de servicios, es el sector de la economía que más rápido crece. La tasa de inflación se ha mantenido estable en la última década. Existe una relativa baja tasa de interés para los créditos de corto, mediano y largo plazo. El déficit fiscal es relativamente bajo en comparación con países de Latinoamérica. La tasa de desempleo ha venido bajando significativamente y por primera vez se sitúa en niveles de un dígito en algunas regiones del país y en el agregado nacional de 9,9%, a su vez el consumo interno se ha incrementado y esto no ha sido óbice al control de la tasa de inflación que constitucionalmente es la base de la política monetaria que controla el banco central colombiano. La inversión extranjera en Colombia refleja un 4,6% del PIB de 2013. La bolsa de valores de Colombia mueve en promedio US$100 millones diarios, lo cual indica el grado de liquidez de la economía misma, que en comparación con las de los países latinoamericanos la catapultan en los primeros lugares.

Con respecto al crecimiento y la distribución económica en Colombia se puede abstraer del reporte económico por regiones en Colombia emitido por el Departamento Administrativo de Estadísticas (DANE de 2104), que Colombia concentra la distribución del PIB en cinco regiones, a saber: 1. Centro 29,3%, 2. Antioquia y Eje Cafetero 13% 3. Occidente 9,4%, 4. Costa Caribe 7,9% y 5. Oriente 7,6%. Sumando estas cinco regiones se llega a la 67.2%. El resto del PIB se distribuye, inequitativamente en el resto de regiones. Con esta información se puede inferir que hay mucho camino por recorrer en términos de equidad entre regiones. No obstante, también se puede inferir que no existe una centralización tan marcada como ocurre en los demás países de Suramérica.

En contraste, la economía colombiana presenta serios desafíos para los próximos años. Uno de ellos es la fuerte dependencia de los bienes primarios, como por ejemplo el petróleo y el carbón, los cuales se han venido afectando por los precios internacionales. Según Carlos Gustavo Cano co-director del Banco de la República (Foro Anif Medellín Octubre de 2014) en Colombia, la enfermedad holandesa vino, dejó estragos y se marchó. Lo anterior se puede resumir en que el sector minero-energético llegó al 8% del PIB y generó más del 40% de los ingresos de la balanza de pagos y más del 70% del total de las exportaciones, pero con sólo 220,000 empleos directos. La inversión extranjera directa alcanzó el 85% en el sector minero-energético, siendo ésta la principal fuente del mercado de divisas. Este sector llegó a aportar cerca de 1/5 del recaudo de impuestos del Gobierno. Como resultado de esto, puede verse fuertes presiones revaluacionistas[1] y el consiguiente debilitamiento de los sectores transables (Agro e industria), acompañado de la gradual ampliación del déficit de la cuenta corriente, en especial a partir de 2005.

No obstante, durante el cierre de 2014 y comienzos de 2015, la dependencia del sector minero energético, conllevaron a un déficit para el sector producto de la disminución significativa del precio del petróleo y del carbón. Un paliativo importante para este sector, puede ser la devaluación del peso colombiano frente al dólar, cerca del 6% en lo corrido de 2015, el cual ha ayudado no sólo a este sector sino al sector de agricultura, especialmente el café, el cual se ha visto positivamente afectado por el comportamiento de la devaluación que se experimenta desde finales de 2014 y que se ha mantenido durante el primer bimestre de 2015. El profesor Alejandro Alcaráz  de EADA (Memorias de clase 2015), indica acertadamente que son cinco las fases del ciclo coyuntural económico: (1) recuperación, (2) recuperación, (3) primera expansión, (4) segunda expansión, (5) estancamiento y (6) Recesión. Tratar de separar la historia de la economía sería inapropiado. En el caso colombiano, se puede indicar que está en la desafiantemente en etapa de segunda expansión.

            Con relación a la distribución del ingreso por regiones en Colombia, Bonilla (2009) escribió en su documento de trabajo sobre economía regional: “Durante los últimos 20 años la distribución del ingreso se ha deteriorado considerablemente. Este fenómeno ha sido muy estudiado en el agregado nacional, sin embargo, no sucede lo mismo con las diferencias regionales en la desigualdad. Hasta la fecha no se han discutido las razones por las cuales los departamentos y las ciudades más ricas, entre las que se destaca la capital de la República, tienden a encontrarse entre los menos equitativos”. Lo cierto es que la distribución del ingreso por regiones la encabeza la Capital, seguido de la región antioqueña, el Valle del Cauca y la Costa Caribe. A lo que se refiere Bonilla (2009)  es a la oportunidad de tener una distribución más equitativa del ingreso por regiones en Colombia. Sin embargo, este análisis pone de manifiesto la necesidad de equilibrar los ingresos de una firma de consultoría en las regiones del país sin depender de la capital.

            Por su parte, las empresas multinacionales con sede en Colombia, han establecidos oficinas en las cuatro grandes regiones del país (Centro, Antioquia y Eje cafetero, Occidente, Costa Caribe y Oriente). Tal y como se menciona arriba, el porcentaje de crecimiento de la economía en estas regiones, puede deducir el crecimiento objetivo de las empresas en esas mismas regiones. Así pues, al diseñar un modelo cuantitativo para la toma de decisiones sobre qué regiones del país deberían penetrarse y con qué estrategia de servicios y qué mezcla de profesionales se debería utilizar para estar dentro de los umbrales de crecimiento sostenible y rentable de las empresas, se deben tener en cuenta las variables exógenas y su relación y las endógenas Juán Narro (2015). En tal sentido, las variables exógenas de este caso, vendrían dadas por el comportamiento económico de las regiones en el país. Así mismo, se debe analizar los sectores e industrias de las regiones para conocer, de primera mano, cuál sería el portafolio de servicios a ofertar.

            Una de las variables exógenas de este problema, sería la estabilidad jurídica y facilidad de hacer negocios en las distintas regiones de Colombia. Muy a pesar de que la tributación en Colombia está centralizada, existen regiones del país, e incluso ciudades, en la que existen ciertos incentivos tributarios y competitivos para establecerse comercial y/o corporativamente. Este asunto no es de poca monta, pues se debe estudiar cuál es el comportamiento de los clientes prospectos de las empresas al momento de decidir si abre o no sucursales, tiendas, fábricas o centros de distribución, entre otras, en las diferentes regiones del país.

A parte de la tributación y la estabilidad jurídica, otra variable exógena relacionada con este problema es la infraestructura. La producción agrícola, verbigracia, depende de los pisos térmicos de la geografía colombiana. No se puede producir yuca de alta calidad en el altiplano Cundi-Boyacense colombiano. Tampoco se puede producir papa en la costa caribe colombiana. Pero más allá de esta escueta comparación, se debe entrar a analizar los costos relacionados con la distribución y comercialización de productos. Es por eso que por más que se produzca en terreno fértil y que los productos sean de talla mundial, un factor determinante para el productor es saber qué tan competitivo puede ser su producto, sobre todo cuando se trata de exportar. La infraestructura en este caso juega un papel fundamental, pues cuanto más cercano al puerto de embarque, más competitivo se convierte el producto. La solución a esta variable, es parte integrante de la agenda de los clientes prospectos de las empresas, no sólo multinacionales sino también las locales. Con lo cual esta variable exógena debe, no sólo relacionarse con la estabilidad jurídica y tributaria, sino también con los planes de expansión en materia de infraestructura de cada región. De esta forma se podría equiparar la toma de decisiones al sopesar las regiones cercanas a los puertos de embarque, con aquellas regiones distantes a los mismos pero con una mejor infraestructura vial o multimodal de transporte que permitan minimizar, significativamente, el flete.

Para hacer una selección de clientes a nivel regional, se debe por tanto analizar cuáles son las variables exógenas que llevarían a la firma movilizar su portafolio de productos y/o servicios y ponerlos a disposición de los clientes prospectos. El análisis realizado por la firma al momento de tomar una decisión, deberá incluir las variables exógenas que analizaron las empresas que ya dieron el paso. Es por esto que, cuanto más se escuche y analice las decisiones de las empresas que fueron exitosas en este proceso, mejores decisiones se pueden tomar en materia de apertura de oficinas o si por el contrario resulta también rentable y prudente no abrirla y atender a los clientes de manera remota o por distribuidores.

Una vez listadas las variables exógenas y su relación entre ellas es preciso analizar cuáles son las variables endógenas. Para la selección de clientes estratégicos por regiones se debe analizar cuánta será la contribución de los clientes y además conocer cuál es la rentabilidad de una oficina en el hipotético caso de abrir una nueva sede. Para este caso, las variables endógenas vienen determinadas por la eficiencia operacional de las empresas. Específicamente, lo que tiene relación con: 1. Retorno de Inversión, 2. Ingreso total generado 3. Margen de contribución de clientes (GM) 4. Inversión / Costos (de apertura de sede, o de penetración en el mercado).

Teniendo en cuenta la relación entre las variables exógenas y las endógenas, podría diseñarse y desarrollarse un modelo cuantitativo que permita brindar una seguridad razonable sobre la toma de decisiones en materia de análisis estratégicos de clientes por regiones. Para tal efecto, la solución de este asunto implicará la forma cualitativa y cuantitativa que soportará la decisión de establecer una nueva oficina en una determinada región del país o si por el contrario podría cubrirse la oferta de nuevos clientes desde las oficinas previamente establecidas. Así mismo, es importante poder evaluar, antes de la toma de decisiones, la rentabilidad del portafolio de clientes existentes en la actualidad y cómo cambia éste en relación con los cambios en la estructura de composición de los equipos de trabajo. Anderson, Sweeney, Williamd, Camn, y Martin(11ª edición), define claramente, en el capítulo 1, la solución de problemas y la toma de decisiones. “La solución de problemas se puede definir como el proceso de identificar una diferencia entre el estado actual de las cosas y el estado deseado y luego emprender acciones para reducir o eliminar la diferencia. Para problemas que tienen la suficiente importancia como para justificar el tiempo y el esfuerzo de un análisis minucioso, el proceso de solución de problemas implica los pasos siguientes: 1. Identificar y definir el problema., 2. Determinar el conjunto de soluciones alternas., 3. Determinar el criterio o criterios que se utilizarán para evaluar las alternativas., 4. Evaluar las alternativas., 5. Elegir una alternativa., 6. Implementar la alternativa seleccionada. 7. Evaluar los resultados para determinar si se ha obtenido una solución satisfactoria. Por su parte la toma de decisiones, es el término generalmente asociado con los primeros cinco pasos.”

En el caso de que nos ocupa, la toma de decisiones, debe basarse en cuál sería la alternativa de inversión en materia de apertura de nuevas oficinas o selección de clientes estratégicos ubicados en las diferentes regiones del país atendidos remotamente. El siguiente paso entonces es plantear las cinco regiones con posibilidad de inversión, como sigue:

  1. Centro
  2. Antioquia y Eje cafetero
  3. Occidente
  4. Costa Caribe
  5. Oriente

Adicional a las cinco alternativas anteriores, una sexta sería no abrir operaciones adicionales y consecuentemente atender a los clientes remotamente. Seguidamente, se debe determinar los criterios que se utilizarán para evaluar las seis alternativas. Puede inferirse entonces que la rentabilidad y el retorno de inversión en las regiones es un factor determinante. No solamente el retorno de inversión (ROI) sino también la posibilidad de crecimiento de la firma en la región, el ingreso generado por clientes estratégicos en la región, y la ubicación misma que se analizará en conjunto con su estabilidad jurídica y de infraestructura que ofrezca a clientes. Serían éstas entonces, parte de los criterios para la toma de decisiones. El paso siguiente debe ser la evaluación de cada una de las alternativas con respecto a cada criterio.

 

 

 

 

Tabla 1. A manera de ejemplo estos serían los Datos del problema para toma de decisiones para la evaluación de apertura de oficina.



Alternativa
ROI
Ubicación y estabilidad jurídica y tributaria
Posibilidad de crecimiento para la firma y clientes
Centro
Antioquia y Eje cafetero
Occidente
Costa Caribe
Oriente
Atención Remota
> 3Meses
> 6Meses
> 9Meses
> 12 meses
> 36Meses
Inmediato
Buena
Buena
Buena
Buena
Excelente
N/A
Alta
Alta
Alta
Muy Alta
Media
N/A

 

 

            Con base en la información suministrada en la tabla 1, la toma de decisiones se basaría en la mejor alternativa de las seis posibles. La importancia de cada criterio marcará el estilo en la toma de decisiones. El siguiente paso es el diseño de un método cuantitativo que combinado con la elección cualitativa, generen confianza a los tomadores de decisiones. El análisis cuantitativo de la decisión se debe basar entonces en hechos económicos y de rendimiento asociados con la mejor elección de la alternativa.

 

En resumen, podríamos indicar que la mejor alternativa de elección de apertura de una nueva sede o de la selección de clientes estratégicos en las regiones del país, dependerá de la mezcla de las variables exógenas y su relación entre ellas y las variables endógenas. Qué tanto se relaciona éstas y cómo se pueden medir, terminarán en una decisión cualitativa y cuantitativa. La decisión cuantitativa vendrá expresada por la relación de maximización de la función objetivo, en este caso el retorno de inversión y la rentabilidad por clientes. En todo caso y tal y como lo menciona el profesor Jay w: Lorsh (2002), la estrategia de cada firma es necesaria definirla, pero lo más importante es ejecutarla. Para poder ejecutarla, se necesita de un análisis cualitativo pero que además se soporte en gran parte por un modelo cuantitativo, el cual no sólo permitirá pronosticar el resultado sino medirlo una vez se implemente.



[1]Al cierre del tercer trimestre de 2014, el peso colombiano mantenía su tendencia revaluacionista al mantenerse en niveles de entre 1,910- 1,996/US$1. Hoy día enfrentamos una tendencia devaluacionista que nos lleva a un precio promedio de 1,480/US$1.

La Incertidumbre en las Decisiones Gerenciales



La Incertidumbre en las Decisiones Gerenciales


Felipe Jánica Vanegas


               La toma de decisiones trae consigo incertidumbres. Muchas de ellas son el reflejo de inseguridades de los administradores o emprendedores. En otros casos, la falta de información suficiente para el análisis dilata la toma de decisiones, la pregunta entonces es ¿Cuándo debo tomar las decisiones? En la cotidianeidad de los negocios son muchos los factores con los que hay que convivir. Muchas variables o riesgos se asumen desde el primer momento en que un emprendedor o grupo de empresarios deciden incursionar en un negocio. El riesgo embebido de incursionar en un negocio, genera una incertidumbre en la evaluación o toma de decisiones sobre si se abre o no el negocio o se crea o no la empresa. Desafortunadamente, el “excel aguanta todo”. Allí es donde se identifican a los verdaderos emprendedores o líderes de empresa.


               Desde el momento en que se evalúa el negocio son muchas variables las que se deben tener en cuenta. Muchas de ellas no se controlan, y las que medianamente se controlan, normalmente no existe un suporte adecuado para la toma de decisiones. Específicamente, muchas decisiones no se soportan adecuadamente o existe ausencia en ellas de técnicas cuantitativas, incluidas en decisiones cualitativas. Quizá sea entonces un problema común el desconocimiento generalizado de estas técnicas o quizá la ausencia de escepticismo o un juicio técnico y profesional.


               Muchos de los grandes empresarios exitosos, no lo han sido todo el tiempo. Es impresionante observar la carrera de los emprendedores y sobre todo de escucharlos hablar no sólo de sus éxitos sino de sus fracasos. La gran mayoría no habla de su fracaso por convicción. No obstante, sigo convencido que el no hacerlo es más por alimentar su “diablo” interior, es decir su “ego” que para hacer catarsis. Los grandes empresarios y los más inteligentes emocionalmente como los menciona Daniel Goldman, uno de los autores más renombrados en Inteligencia Emocional (IE o EQ por sus siglas en inglés), son aquellos que hacen catarsis y revelan sus secretos, claramente no todo debe ser revelado. Muchos de ellos revelan sus secretos partiendo de sus fracasos. Esto sí que es difícil. Es que cuanto más adulto y profesional se convierte el ser humano, más le cuesta aceptar sus errores. Sin embargo, en el mundo de los empresarios y líderes, cuanto más se libera de sus errores más se aprende. Aprender en relación a sus fracasos es gratificante y es lo que marca la diferencia entre emprendedores y grandes emprendedores. Esto último podría resumirse un una palabra “resiliencia”, entonces ¿Qué tan resilientes son los emprendedores o líderes de empresas?


               No necesariamente se puede emprender un negocio habiendo tenido un fracaso. No obstante, quien ya ha fracasado o no ha sido tan exitoso tiene una gran ventaja y es que seguramente evitará volver a caer en los mismos errores. Aquél que no ha tenido fracasos o ha sido exitoso, seguramente podrá compartir el por qué lo ha sido. El asunto radica en qué tan bien preparado se está para ser emprendedores y si no lo está, qué tanta y qué calidad de información se cuenta para tomar una decisión. Es que cuanto mejor preparado y duro se trabaja para tomar una decisión mejor suerte se tiene. En el mundo de los negocios no existe la suerte, lo que sí existe es que cuanto mejores decisiones se toman, mejores serán los resultados. Para poder afrontar este asunto, hay que conocer su origen. Éste puede centrarse en la incertidumbre al momento de la toma decisiones. Muchas pueden ser las incertidumbres; sin embargo, sino se analizan todas las variables posibles y alternativas, cómo se tendrá una seguridad razonable al momento de tomar la decisión? Muchas veces ni si quiera se toma la decisión sino que se aplaza. Ahí está parte del problema. En el mundo de los negocios el gran enemigo es el tiempo, pero más allá de ellos su castigo es no tomar la decisión o tomar la decisión de manera equivocada. Es por esto que lo otro que se debe analizar en este asunto no sólo es tomar la decisión sino tomar la decisión correcta.


               El asunto ahora es identificar las herramientas adecuadas para poder analizar un asunto de negocio o de emprendimiento. Las variables pueden ser de dos tipos: (a)  Exógenas y (b) endógenas (Juán Narro 2015). Las exógenas tienen que ver con las variables que no se controlan y las endógenas con la arte del negocio que se puede medir. No obstante, ¿cómo se puede predecir las ventas? Habrá muchas preguntas que no tendrán un blanco y negro, pero de lo que no se puede seguir pensando al tomar la decisión es en lo que nos arroje la hoja de cálculo. Es por esto que tanto las dos variables necesitarán de validación técnica si se quiere. Para ello, se puede sugerir, tanto un análisis cualitativo como otro cuantitativo. No obstante, en el análisis cualitativo, debe soportarse en el mejor de los casos, por un método matemático (la probabilidad de esta ocurrencia por ejemplo) que soporte, de mejor manera, las variables exógenas embebidas en la decisión.


               Es recomendable entonces que con relación a las variables exógenas, generalmente, no se tiene control de dichas variables y puede resultar conveniente establecer un modelo cuantitativo con el que se pueda predecir razonablemente el comportamiento de las mismas dichas variables. Si nos referimos a un modelo de negocios nuevos, existen muchas alternativas para analizar técnicamente la decisión. Por ejemplo se puede hacer un estudio previo a los informes provistos por Banco de la República, el DANE y los reportes económicos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, podrá predecir de mejor manera las decisiones en materia de crecimiento de la industria y sector en el cual se quiere incursionar. De esta manera los presupuestos o pronósticos del modelo de emprendimiento, se podrán ajustar a una realidad mucho más certera. Estos análisis, podrán combinarse con métodos cuantitativos de pronósticos. Para tal efecto, será necesario seguir los siguientes pasos (Juán Narro 2015):


  1. Determinar el uso de la técnica de pronóstico, así como determinar cuál es el objetivo.
  2. Seleccionar los ítems o cantidades objeto de pronóstico.
  3. Determinar el horizonte de tiempo del pronóstico.
  4. Seleccionar el modelo o modelos de pronóstico.
  5. Recolectar los datos necesarios para el pronóstico.
  6. Validar el modelo de pronóstico.
  7. Ejecutar el pronóstico.
  8. Implementar los resultados.


               El paso siguiente para el caso que nos ocupa, será la selección del modelo o modelos de pronósticos. En la selección del modelo a utilizar, el juicio profesional y sobre todo de un experto, jugará un papel preponderante en el proceso. Dentro de las técnicas de pronóstico se podría escoger entre: (a) modelos cualitativos, (b) métodos de series de tiempo y (c) métodos causales. Dependiendo de la industria y/o sector, podrá utilizarse métodos de series de tiempo, los cuales implican la predicción de valores futuros basados en comportamiento histórico. Por ejemplo, en el análisis del comportamiento de la inflación, se podrán usar los informes de política monetaria del Banco de la República que junto con un modelo de serie de tiempos se podría contrastar y con base en los resultados se podrá confirmar, razonablemente, el pronóstico de las variables exógenas que se analizan en la formulación del proyecto de inversión.


               Así las cosas, cuanto más fundamentada una decisión, mejor serán los resultados. De todas maneras, esto no significa que en ausencia de mejor análisis, no se tomen decisiones, pues quizá los emprendedores y líderes se les reconoce es por su valentía y coraje para dirigir y emprender, sin importar cuáles son las consecuencias. Esto se basa fundamenta en otro aspecto fundamental en la formación, quizá no tan académica, sino de casa, es decir en la intuición. Cada vez más se comprueba que cuanto mejor preparado más se trasciende. Para el caso colombiano, es en el emprendimiento en donde está la solución interina de fuentes de innovación en la economía.


 


 


 


              


Lista de referencias



 


Anderson, Sweeney, Williams, Camn, Martin (11ª edición). Métodos cuantitativos para los negocios.


 


Juán Narro (Guía para trabajo aplicativo Nro 1, MBA Global VII, Colombia)


 


Departamento Administrativo nacional de Estadística (DANE) Informe de distribución económica por regiones (2013-2014)


 


Jay W. Lorsch and Bain & Company (2002) Alingning the Stars. Harvard Business School Press